Archive for Julio 2009

Un recorrido por once arenales naturistas para disfrutar del mar y del sol sin preocuparse por las formas y disfrutar del buen tiempo sin ajetreos, aglomeraciones, ni marcas de bañador.

nudismo

Aquí sobra el traje de baño

La playa de Melides, en la localidad gallega de Morrazo (Pontevedra), es uno de los pocos litorales sin explotar, de vegetación generosa y decorativa, y a la que solo puede accederse andando. Ubicada entre Cabo Home y Cabo Pequeño, está protegida por un espeso bosque verde, lejos de urbanizaciones y sin más ruido que el del viento.

Una playa para todos

Torimbia (Llanes, Asturias) no sólo presume de su bello paisaje, sino también de de tolerancia: a sus aguas acuden tanto nudistas como textiles. Los 500 metros de orilla invitan a pasear contemplando parajes que dejan claro por qué esta tierra se considera un paraíso natural.

Escondida en el Cantábrico

Aislada y limpia como pocas, Covachos (Santa Cruz de Bezana, Cantabria) es la cala perfecta para huir de la rutina lejos de miradas indiscretas ya que sólo se puede acceder a pie.

Nudista y sobradamente equipada

La playa de Barrika en Vizcaya (País Vasco) se encuentra en una zona no urbanizada, lo que no priva a los bañistas de una zona de picnic en los prados que rodean este litoral. Además, hay chiringuito donde comer y refrescarse con un zurito, y hay pasear por la dorada arena de su playa.

Un ambiente de tolerancia

Una de las características que mejor define a la cala Morisca, en Sitges (Cataluña), es su tolerancia ya que tanto naturistas como no nudistas comparten este área. Equipada con duchas, un chiringuito y servicios públicos, esta playa se encuentra alejada del pueblo, por lo que muchos bañistas acuden en sus embarcaciones.

Naturaleza en estado puro y muy accesible

El Saler, una de las últimas playas que la Comunidad Valenciana ha señalizado como nudista, se encuentra en un enclave único gracias a su proximidad al Parque Natural de la Albufera. Esta cala ofrece todo tipo de servicios a pesar de su aislamiento, incluyendo acceso para discapacitados.

Aguas blancas en Ibiza

La cala de Aguas Blancas se sitúa a 15 kilómetros de Santa Eulalia y a 30 de Ibiza capital. En sus 300 metros hay espacio tanto para los que quieren música de fondo y aperitivo cerca del chiringuito, como para los que prefieren pasear, bucear o dormir la siesta. Vistas a Punta Grossa y a la isla de Tagomago y ambiente relajado. Un rincón verdaderamente fresco.

Con o sin bañador

Una de las ventajas de la cala Magre en Calblanque (Murcia) es la posibilidad de que tanto nudistas como textiles puedan acudir a la misma playa sin tener que renunciar a nada. La arena dorada y sus aguas cristalinas forman un paisaje único cuyo acceso no implica una larga caminata ya que se puede aparcar en la misma entrada de la playa.

Silenciosas jornadas al sol

Almayate es una de esos arenales en los que reinan la tranquilidad y el silencio, a pesar de su cercanía a Torre del Mar. Situada en la comarca malagueña de La Axarquía, estos tres kilómetros de arena se encuentran salpicados por algún que otro chiringuito pero sin masificaciones. Además, cuenta con un camping naturista, Almanat, en el que alojarse.

Con vistas a Marruecos

La playa de Bolonia en Tarifa (Cádiz) es una de las más conocidas de la zona. Sin embargo, se considera una de las mejores playas vírgenes de la Costa de la Luz. Por supuesto, su ubicación hace que el viento sea uno de los protagonistas de la jornada, animando a los más atrevidos a practicar windsurf.

Dunas de arena blanca

Fuera de la península, en Las Palmas de Gran Canaria, se halla una de las playas más famosas, Maspalomas. Dividida en cuatro zonas: una más familiar, otra de ambiente gay y dos nudistas, este litoral destaca por su extensión de arena blanca. Además, dispone de todo tipo de infraestructuras, desde chiringuitos donde disfrutar de unas papas con mojo picón a restaurantes y tiendas en los alrededores, así como la posibilidad de practicar todo tipo de deportes acuáticos.

Casi 2 millones de turistas la visitan cada año y quedan encantados con sus tradiciones, construcciones y sabores que combinan un estilo oriental con características europeas. Estambul es la única ciudad del planeta que se debate entre dos continentes, además sus raíces se afianzan en los imperios que la hicieron grande: el romano bizantino y el otomano.

ortakoy

Oriente y Occidente se encuentran en esta urbe, una de las más grandes del viejo continente, que en otros tiempos se llamó Bizancio y también Constantinopla.

Cientos de iglesias, mezquitas y sinagogas se agolpan en las calles de Estambul junto con modernas torres de oficinas y hoteles 5 estrellas para suplir las demandas del creciente sector turístico.

El paisaje que la rodea, la antiquísima riqueza cultural y los vibrantes mercados callejeros con olor a especias la hacen muy entretenida para un viajante en busca de emociones. 

Las calles irregulares, con curvas, pasajes y cortadas cuentan su ancestral historia. El diseño de la ciudad tiene cientos de años y hoy la disposición está en base al casco antiguo.

La mezquita de Santa Sofía es considerada la obra más sagrada de la época Bizantina. Los turistas admiran sus obras maestras, los frescos y todas las obras de arte que la adornan. Aya Sofía, como se la llama usualmente, fue utilizada como iglesia durante 900 años, desde su construcción hasta la conquista de Estambul en 1453, cuando se comenzó a usar como mezquita.

 estambul

En 1935, luego de una restauración, se la inauguró como museo y, hasta el día de hoy, es la atracción más grande de la ciudad.

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