Albarracín, Teruel

La Ciudad de Albarracín es considerada actualmente como uno de los conjuntos histórico Artísticos más complejos e interesantes de España. Debido a ello fue declarada Monumento Nacional el año 1961 y, en la actualidad, esta propuesta por la Unesco para declararla Monumento de Interés Mundial.

albarracin

Del Albarracín visigodo sólo nos respetan vagas referencias literarias, que nos dan a conocer su nombre: Santa María de Levante. Tras el 711 y la invasión musulmana de la Península, Albarracín pasa a ser muy pronto un núcleo militar de primera magnitud. De esta primera época islámica (s.X) datan el Torreón del Andador, La Alcazaba y La Torre del Agua. A raíz de la fitna, producida entre 1.009 y 1.013, Albarracín se convierte en capital del Taifato Independiente de los Ibn Razín, siendo su primer rey Abu Mohamed Hudail. Al fundador de la dinastía le seguirá Abu Meruan Abdelmélic, del que conservamos un esenciero de plata considerado como una de las mejores joyas de orfebrería del arte hispano-musulmán.

Por concesión y no por conquista Albarracín pasa a manos de la familia cristiana de los Azagra, que harán de esta Ciudad su Señorío Independiente de Castilla y Aragón desde 1.170 hasta 1.285, cuando es conquistada por Pedro lll de Aragón. Los Azagra serán quienes otorguen a esta Ciudad sus fueros, surgiendo de ellos la Comunidad de Albarracín que todavía persiste.

Os recomendamos un paseo detenido por las calles de la ciudad, en el que podreis observar su peculiar arquitectura popular, formada por casas modestas, construidas con entramados de madera y tabicones de yeso rojizo, que dan el color característico al conjunto.

Así mismo, resultará curioso al visitante la aproximación de los tejados en un intento de ganar espacio habitable, a la vez que se crea un ambiente de penumbra sorprendente. De esta arquitectura popular destacaremos tres casas típicas por su conservación, colorido e inclinación: Casa de la Julianeta, Casa del Chorro y Casa de la Calle Azagra.

Pequeños palacetes se intercalan entre pobres edificaciones, mereciendo especial mención el Episcopal, el de los Monterde y Antillón, de los Dolz de Espejo, Navarro de Arzuriaga y la Casa de la Comunidad.

Recomendamos también la visita también a la S. I. Catedral, donde podemos observar el retablo de San Pedro (s.XVl) y el retablo mayor (s.XVl). Pequeño, pero de interesante contenido es el Museo Catedralicio donde se halla el famoso Pez de roca, una colección importante de tapices, retablos y demás piezas de orfebrería religiosa. Y como no, buscar algún hotel con encanto, dentro de las ofertas de hoteles en Teruel.