Europa

Lanzarote, isla diseñada por César Manrique

Hay que pensar que la isla de Lanzarote no sería la misma sin César Manrique. A pesar de que los vólcanes crearon la orografía y el paisaje, Manrique le dio sentido estético y urbanístico, y redondeó espacios naturales con su mágico sentido que poseía del arte.

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Manrique ha sido alabado y discutido al mismo tiempo, pero nadie discute que Lanzarote es una isla diseñada a través de su ingenio e inteligencia. En Guatiza, en el Jardín de Cáctus, emerge una de sus muchas obras, donde reza: «bajo el «gobierno» de Manrique, Lanzarote es una isla de diseño, de anidada arquitectura, acorde con la tierra volcánica y conjugando el negro del suelo con el blanco de las paredes y el verde de las ventanas y paredes».

El volcán de la Corona divisa a los Jameos del Agua, diseño del «maestro». Una conducción de lava subterránea moldeó este espacio para desenbocar en el mar, petrificandose las piedras desde la Cueva de los Verdes y hasta las aguas del Atlántico.

El nombre de los Jameos del Agua viene dado por unos pequeños cangrejos ciegos de agua que viven en las aguas del interior de la cueva. A pocos kilómetros de los Jameos del Agua se ubica el Mirador del Río desde donde se divisa la inmensidad del mar y la isla de la Graciosa.

El Parque Nacional de Timanfaya está protegido por su singularidad, por su gran valor orográfico, por la belleza que entraña, y por el diseño volcánico abstracto que representan las piedras y laba secada en la superficie. El parque de Timanfaya protege poco más de 5.000 hectareas desde el año 1974. Su volcán estuvo en erupción por última vez entre 1730 y 1736, aunque en 1824 se registró una pequeña actividad.

La flora y fauna del Parque Nacional de Timanfaya tiene como exponentes a la paloma bisbita, al Caminero, y al Cabuachullo trompetoso (fauna), al salucho blanco, y la calcosa (flora).

Artenara, una pequeña población situada en la cumbre de la isla de Gran Canaria, se presenta como una manera muy natural de hospedarse en casas rurales que ofrecen una cocina auténticamente de campo, con las verduras, hortalizas, quesos, vinos, pan y carnes extraídos directamente por el propio cliente desde los campos, corrales o pequeños artesanos, y con destino efímero y final en la mesa. Es la garantía de comer productos 100% sanos, sin química de ningún tipo.

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